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Afecta a: Hígado, páncreas y vesícula24/7

Hepatitis

Inflamación del hígado. Puede deberse a virus (A, B, C, D, E), al alcohol, a medicamentos, a causas metabólicas o autoinmunes.

Los tipos importan

La hepatitis A y E se transmiten por agua y alimentos contaminados y casi siempre curan solas. La B y la D se transmiten por sangre, relaciones sexuales y de madre a hijo, y pueden cronificarse. La C se transmite por sangre y durante años fue silenciosa y crónica en la mayoría de los casos.

La buena noticia

La hepatitis A y B se previenen con vacunas seguras y eficaces. Y la hepatitis C, que antes era una enfermedad crónica difícil de tratar, hoy se cura en más del 95 % de los casos con tratamientos antivirales orales de pocas semanas. Muchas personas la tienen sin saberlo: hacerse la prueba es lo único que hace falta para acceder a la cura.

El daño silencioso

El hígado puede inflamarse durante años sin dar síntomas claros. Cuando la inflamación se mantiene, el tejido se sustituye por fibrosis y puede llegar a cirrosis, con riesgo de insuficiencia hepática y cáncer de hígado. Detectarla antes de esa fase cambia todo el pronóstico.

Qué protege al hígado

  • Vacunación contra hepatitis A y B
  • Hacerse al menos una prueba de hepatitis C en la vida adulta
  • Limitar o evitar el alcohol
  • No automedicarse, sobre todo con paracetamol en dosis altas
  • Mantener un peso saludable: el hígado graso también inflama