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Afecta a: Intestino delgado3–6 h

Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO)

Un exceso de bacterias en el intestino delgado, que debería tener pocas. Fermentan los alimentos antes de que se absorban y producen gas y malabsorción.

Qué ocurre

El intestino delgado normalmente mantiene una población bacteriana baja gracias al ácido gástrico, a la motilidad que barre su contenido y a la válvula ileocecal. Cuando alguno de esos mecanismos falla, las bacterias del colon colonizan el intestino delgado. Allí fermentan los carbohidratos antes de que puedan absorberse, generando hidrógeno o metano, y de ahí la distensión característica que empeora después de comer.

Por qué aparece

  • Alteraciones de la motilidad intestinal
  • Cirugías abdominales previas, adherencias o asas ciegas
  • Uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones
  • Diabetes, esclerodermia, enfermedad celíaca
  • Enfermedad de Crohn o resección de la válvula ileocecal

Diagnóstico

Se emplea el test del aliento con lactulosa o glucosa, que mide hidrógeno y metano. Es una prueba con limitaciones de sensibilidad y especificidad, por lo que su resultado debe interpretarse siempre junto al contexto clínico, no de forma aislada.

Tratamiento y el punto clave

El tratamiento incluye antibióticos específicos y ajustes dietéticos temporales. Pero lo determinante es corregir la causa de fondo: si no se resuelve lo que permitió el sobrecrecimiento, el SIBO recurre. Por eso los ciclos repetidos de antibióticos sin investigar el origen no son una buena estrategia.

Una precaución

El SIBO se ha popularizado mucho y a veces se autodiagnostica ante cualquier hinchazón. La distensión abdominal tiene muchas causas posibles, y varias son más frecuentes. Conviene un diagnóstico ordenado antes de iniciar tratamientos o dietas muy restrictivas.